Colometti
Sí, yo mismo he cargado los fusiles... Así lo ha ordenado su excelencia.
Floria
¿Lo oyes? Él mismo acaba de decirlo... Ya ves que no te engaño... En seguida te conducirán a la explanada y al oír el ruido de la descarga te dejarás caer en tierra como muerto... El señor Comisario despedirá al piquete y en el acto te abrirá la puerta del castillo. Saltamos después en mi coche y ya estamos en libertad... ¿Comprendes? En libertad completa... ¡Libres para siempre! ¿Ves qué felicidad tan grande?
Mario
(Con la misma incredulidad.) ¿Pero todo eso es posible?
Floria
Naturalmente. ¿Por qué muestras tanto empeño en negarlo? Mira... Mira... (Sacando del pecho el salvoconducto.) Aquí está el salvoconducto para atravesar la frontera.
Mario
¿Tú?