Floria
¡Yo!
Mario
¿Y ha muerto?
Floria
(Con alegría.) A mis pies y revolcándose en su propia sangre.
Mario
¿Y no has huido? ¿Y estás aquí tan tranquila? ¡Pero se descubrirá su muerte y te buscarán!
Floria
No, no temas... Él mismo, delante de mí, ordenó que le dejaran descansar. ¡Ya descansa!