Floria
(Avanzando.) ¿Dónde está?
Colometti
(Señalando al sitio.) Allí.
Floria
Ah. (Se lleva la mano al pecho.) Está bien. (Reponiéndose.) Tened la bondad de ver si el camino está solitario. (Colometti sale por el fondo derecha. Floria corre hacia el sitio donde se encuentra el cuerpo de Mario.) ¡Soy yo! (Aparece un soldado.) ¡No te muevas!... ¡No te muevas, por Dios!... Pasa un soldado... Aguarda. (Se separa de Mario repentinamente.) ¡Ya se ha ido! (Vuelve a acercarse a él, pero en este instante aparecen cuatro hombres con dos linternas.) ¡Quieto, todavía viene gente!... ¡Dios mío, y el comisario que no llega! (Se acercan los cuatro hombres.) ¿Eh? ¿Qué queréis? ¿Adónde vais?
Sargento
Venimos a buscar el cadáver.
Floria
(Con el espanto propio de la situación.) ¡Atrás! ¡No os acerquéis! ¡Ese cadáver me pertenece!... ¡Es mío!... ¡Me lo ha entregado el señor barón de Scarpia!... ¿No os lo ha dicho el Comisario?