Sargento

Nada nos ha dicho.

Floria

Se habrá olvidado de daros la orden... Llamadle... Buscadle en seguida. (Los soldados van hacia la derecha. Floria se acerca a Mario, sin perder de vista a los soldados.) ¡No te levantes aún! ¡Podrían verte! ¡Espera a que se hayan alejado y después nos iremos! ¡Es lo mejor! ¡Podría ocurrir cualquier desgracia imprevista! Con el salvoconducto saldremos del castillo los dos sin esperar al Comisario... (Respirando.) ¡Por fin!... Ya no se les ve... Ya se han ido... ¡Ahora! (Le arroja la capa, mirando siempre a la derecha hacia el fondo.) ¡Pronto! ¡Embózate! ¡Arriba! (Se vuelve y le ve inmóvil.) ¿Eh? ¿Qué haces? ¡Levántate! ¿No me oyes? (Espantada se acerca a él.) ¡Mario! ¡Mario mío! ¿Se habrá desmayado? (Se aproxima, le coge la cabeza y la vuelve rápidamente. Entonces ve el rostro de Mario con la palidez de la muerte y el brazo derecho del cadáver, que cae rebotando sobre el suelo.) ¡Jesús! ¿Qué miro? (Abrazada al cadáver.) ¡Sangre!... ¡Sangre!... ¡Muerto!... ¡Asesinos! ¡Asesinos! (Colometti y Schiarrone con los soldados. Al verlos Floria se levanta como una furia y se dirige a Colometti.) ¡Miserable!... ¡Verdugo, lo has asesinado!

Colometti

He cumplido la orden. Le mandé fusilar como al Conde Palmieri.

Floria

¡Ah!... ¡la fiera!... ¡el monstruo!... ¡Y no puedo matarlo por segunda vez!

Schiarrone

¿Matar? ¿A quién?