(Separándose de él.) Aparta... No te acerques a mí. (Acercándose a la puerta de la izquierda.) Tened la bondad de salir, señora Marquesa... Vamos... No os dé rubor de presentaros en ese traje.
Mario
Escucha, Floria.
Floria
(Siguiendo sin hacerte caso y arrojando el abanico sobre la mesa.) Devuelve su abanico a ese portento de virtud, para que tenga, al menos, algún objeto con que cubrir sus formas.
Mario
¿Pero te has vuelto loca? Loca de remate.
Floria
Sí, lo estoy. Es una verdadera locura el amar a un hombre que no me quiere, que me engaña, que me traiciona, que pasa de los brazos de esa infame a los míos.
Mario