Prender la llama que atizó maldita,

Y en conflicto por ende y desconcierto

Ve la real casa, y lo que el Rey medita,

Hácia el rútulo audaz la Diosa triste

Va en negras alas que su cuerpo viste.

LXXXIII.

Tiende ella el vuelo á la ciudad que él ama,—

La cual Dánae, traida á la ribera

Al ímpetu del Noto, fundó, es fama,

Con acrisios colonos. Ardea era