Floreciente el lugar, Ardea hoy se llama:

Cambió la suerte, el nombre persevera.

Allí, mediada ya la noche umbría,

En su excelsa mansion Turno dormia.

LXXXIV.

Deja Alecto su cuerpo horrible, deja

Su apariencia furial; la toma humana;

Ara con rugas mustia faz de vieja;

Con venda ciñe la melena cana

Y con rama de oliva; y ya semeja