A Cálibe, al andar, ministra anciana

De Juno y de su templo. De esta suerte

Muéstrase á Turno, y voces tales vierte:

LXXXV.

«¡Turno! ¿y así permitirás que nada

Te sirvan tantos méritos, y lleve

Huésped dardanio en mengua de tu espada

El cetro que en justicia se te debe?

Aquel enlace y dote conquistada

Por tí con sangre, el Rey te niega aleve: