¡Oh Turno desdichado! Yo al asilo
Que abre la tumba á mi esperanza, llego;
Sólo me privas de morir tranquilo!»
Habló Latino, y encerróse luégo,
Y á tristes pensamientos entregado,
Las riendas abandona del Estado.
CXXII.
Fué en el Lacio costumbre;—los albanos
Pueblos la honraron luégo; y la gran Roma,
Hoy si á los Getas lleva ó los Hircanos