Y pompa de los álamos umbría

Al Dios que guarda el Tibre, el Rey durmiente

Vió alzarse venerable, y que vestia

Cendal verdoso, y en su anciana frente

A las húmedas crines retejia

Oscuras juncias. Habla, y de esta suerte

Consuelo el Númen y esperanzas vierte:

VIII.

«¡Hijo de diva estirpe soberana,

Salve! tú, que arrancada al enemigo