Rondan, en oro espléndido ceñidos:

Remúdanse: en la hierba recostados

Encomiéndanse á Baco, y se solaza

Vaciando cada cual su henchida taza.

XXXV.

Hacen guardia, al fulgor de las hogueras,

Y jugando entretienen el desvelo.

Desde lo alto, á la vez, de sus trincheras

Mirando están el ocupado suelo

Los Troyanos; y puertas y barreras