Requieren, no sin tímido recelo;

Y las torres con puentes relacionan,

Y las ceñidas armas no abandonan.

XXXVI.

Mnesteo y el intrépido Seresto

Dirigen la defensa. Para cuando

Sobreviniese temporal funesto,

Enéas, al partir, á ambos el mando

Encomendó de aquella gente. Puesto

Cada cual, los peligros sorteando,