Poner viste en mi nombre ofrenda alguna;

Si, cazador en selvas seculares,

Tu gloria acrecenté con mi fortuna

Tus bóvedas colgando de despojos,

Compasiva á mi afan vuelve los ojos!

LXXXIV.

»¡Oh! dame que ese grupo desordene,

Y á este dardo en el aire abre sendero!»

Orando así, con cuantas fuerzas tiene

Arroja el arma. En ímpetu ligero