Y en la voz y el color y la apostura,

Y en el bronco sonar de la armadura.

CXXXVII.

Y á Yulo enardecido, «¡Hijo de Enéas!

¡Basta!» dícele el Dios, «basta á tu gloria

Que así á Numano castigado veas

Bajo tu brazo. Esta primer victoria

Apolo te concede, y, que le seas

Émulo ya en el arma venatoria,

No mira, no, con voluntad aviesa.