Mas tú ya en el combate, ¡oh niño! cesa.»

CXXXVIII.

Trunco el discurso, y la mortal figura

Deponiendo, á los ojos se evapora

El Dios, raudo cruzando el aura pura.

Descubrióse en la fuga voladora:

Leve han visto los jefes su armadura,

Y áun su aljaba alejarse oyen sonora;—

Y obedécenle ya: de la pelea

Apartan al garzon, que la desea;