Como monumento filológico presenta interes el libro de D. Enrique, no porque la lengua allí empleada sea la castellana de ninguna época, sino porque acusa el vano y tenaz empeño de los eruditos por latinizarla desacordadamente, usando de inversiones extrañas y de giros y construcciones pedantescas, que ni son latinas ni castellanas. Secundacion preceptiva, dice nuestro traductor, en vez de obediencia á los preceptos.
Un ejemplo, escogido sin particular empeño, mostrará á dónde llega esta manía. Es del libro IV: «Llegado Mercurio... al sito do son los reales hedeficios de la cibdat de Cartago, falló á Eneas acustioso en la fundacion de las fortalezas é alturas de aquellas: nuevas mandando fazer obras le vido, é de ricas compuesto vestiduras. Traye la estrellada espada con dorada vayna. E el manto con punctas cubierto de color tiriano bermejo, colgado de los hombros... La Reyna Dido las telas é texeduras dél departiera con delicado oro. E mostrándose á él Mercurio en el encuentro, tales le dixo palabras: Tú agora hedificas los altos fundamentos de Cartago é fermosa labras cibdat», etc.[4].
(b) Gallardo menciona por incidencia una traduccion de libro II de la Eneida en coplas de arte mayor, publicada en 1528 por Francisco de las Natas[5]; pero ni la he visto, ni nadie da noticia de ella. Su autor, que lo fué tambien de la Comedia Tidea, obra rarísima, perteneciente al género de las Celestinas, y cuyo único ejemplar conocido está en la Biblioteca Real de Munich, fué beneficiado de la iglesia parroquial de Covarrubias y de la iglesia de Santa Cruz del lugar de Revilla Cabriada. Tal se titula al principio de la Tidea.
Barrera[6] sospecha (á mi ver, sin fundamento) que estos títulos sean burlescos, y el nombre mismo un seudónimo.
(c) El Dr. Gregorio Hernandez de Velasco, de quien cantó Lope de Vega:
«Acudiendo el primero
El Títiro español, nuevo Sincero,
Cuya divina musa toledana
Dió poder á la lengua castellana,» etc.,
conocido por sus versiones de las églogas 1.ª y 4.ª de Virgilio y del Parto de la Vírgen de Jacobo Sanázaro, dió á la estampa su traduccion poética de la Eneida mucho ántes que Aníbal Caro la suya italiana. La edicion príncipe de ésta es de 1581 por los Juntas. De la castellana conozco las siguientes impresiones: