De la próxima luz llama tu gente

Al arma; y el escudo que Vulcano,

Invicto dón de diestra ignipotente,

Te dió, con cercos de oro, embraza ufano.

Si tú confías que mi voz no miente,

De Rútulos atroz carnicería

Verá en pilas alzada el nuevo dia.»

LIII.

Dice; y como quien sabe el modo, y tasa

La fuerza, da á la popa, al irse, un tiento,