De reprimir de la discordia el fuego
Y en los hados hacer total mudanza,
Hasta ese punto en mi poder no llego,
Y alimentas inútil esperanza.»
Tornó Juno, los ojos hechos fuente,
A hablar, y dijo así con voz doliente:
CXXXIV.
«¡Si lo mismo, Señor, que áun no deparas
En voz expresa, el corazon queriendo
Lo acordase, y la vida aseguraras