De Lauso, en Lauso está su mente fija;

Y mensajeros de su afan cuitado

Envía, que le vuelvan á su lado.

CLXXVII.

Mas ya sobre sus armas extendido,

Ingente él mismo y con ingente llaga,

Traen á Lauso, haciendo gran plañido,

Sus soldados. De tanto mal presaga

El alma léjos entendió el gemido;

Y sus canas manchando en polvo, halaga