Cada uno, vuelto el rostro, al otro mira.

Dránces, que lustros ya cuenta avanzados,

Que contra el jóven Turno odios respira

Y en daño suyo acusaciones vierte,

Responde, al fin, por todos de esta suerte:

XXVI.

«¡Oh tú, máximo en lid, rico en blasones!

¿Cómo sabré á los cielos ensalzarte?

¿Cuál te honra más, lo justo en las acciones,

O lo sufrido en el rigor de Marte?