Turno! —Mas ¡ay de mí! ¿por qué, mis males
Llorando, os privo del laurel guerrero?
Id ya, y á vuestro Rey en nombre mio
Llevad estas palabras que le envío:
XXXVII.
»Causa eres tú que yo viviendo siga,
Muerto Palante, en este odioso suelo;
Pues nos debes de Turno la enemiga
Cabeza á mí y á él. De tí en mi duelo
Y de Fortuna esta esperanza abriga