A gente no una vez vencida, y pisa

Las esperanzas de la nuestra!... Veo

Que huyendo ya con azorada prisa

Los Mirmidones van, y el de Tideo

(¡Tanto alcanzas!) y Aquíles de Larisa,

Y vuelve su corriente espavorido

De las ondas adriáticas Anfido!

LXXXIV.

»Luégo, que amenazante le intimido

Simula, y es el miedo de la muerte