De que astuto se ostenta poseido,

Nueva ponzoña que en sus tiros vierte.

Jamás esta mi diestra, fementido,

—Escucha en paz; no has, no, por qué moverte—

Esa alma vil te arrancará del pecho

Donde su nido y su morada ha hecho!

LXXXV.

»A tí y á las consultas que propones,

Ahora, oh Padre, la atencion convierto.

Si nada de tus fieles campeones