Júpiter, sí, que labra mi rüina.»

CLXXXIV.

Más no dijo; y rodando la mirada

Sobre el campo, una piedra vido ingente,

Ingente, antigua piedra, colocada

Porque allí señalase permanente

La linde de dos predios disputada.

Cargaran peso tan difícilmente,

Tendiendo fuertes cuellos á porfía,

Doce hombres de los que hoy la tierra cria.