CLXXXV.
Arrebata el pedron con mano presta
Turno, y con él, cuanto en sus fuerzas cabe,
Empínase, y veloz corre, y lo asesta.
Turbado el héroe, que acudió no sabe,
Ni que asió del peñasco, ni que enhiesta
Mueve su mano aquella mole grave;
¡Ay de él! á sus rodillas falta brío,
Cuaja su sangre de la muerte el frio.