IX.

Enéas, convocando el pueblo entero,
En un collado hablóles eminente
Del nuevo dia al esplendor primero:
«¡Oh dardania nacion! ¡oh diva gente!
Desde que al padre á quien deidad venero
Sepultamos aquí, y ara doliente
Pusimos en su honor, si no me engaño
Cabal su curso ha concluido un año.

X.

»Éste es el dia, y éstos los lugares:
Triste, quísolo Dios, y sacro dia
Que yo solemne, levantando altares,
Do quier me hallase, allí celebraria;
Que ó ya me viese en los argivos mares,
Ya en las gétulas sirtes, ya en la impía
Micenas, ó cautivo ó expulsado,
Siempre honraria al genitor llorado.

XI.

»Hénos hoy las cenizas paternales
Á honrar dispuestos en amigo suelo,
Traidos á rendir obsequios tales
No sin visible ordenacion del Cielo.
Honradlas, pues; pedid vientos iguales,
Y que él, fundada la ciudad que anhelo,
En templo que en su honor alzado sea
Votos añales renovar nos vea.

XII.

»Acéstes, que de Teucro se gloría,
Por cada nao dos bueyes os da ahora:
Vengan á este festin en compañía
Nuestros Penates con los que él adora;
Que despues, si con rayos de alegría
Ciñere al orbe la novena aurora,
Por mí á vosotros cual primeras fiestas
Regatas en la mar serán propuestas.

XIII.

»El que en la lucha, en la veloz carrera
Ó al duro cesto á competir se atreve,
El que con mano á disparar certera
El dardo agudo y la saeta leve,
Concurran á la lid que los espera,
Y quien ganare el premio, ése le lleve.
Orad en tanto, compañeros mios,
Y de hoja en derredor la sien cubríos.»