CIV.
Por segundo caudillo Átis figura,
Claro abolengo vuestro, Acios romanos:
Iguales en la edad y la ternura
Andan Atis y Ascanio cual hermanos.
Llega éste al fin, primero en la hermosura,
En un potro de climas africanos:
A él la cándida Dido ántes lo diera
Insigne prenda de aficion sincera.
CV.
Los demas en sicanos pisadores
Vienen, del viejo Acéstes, cabalgantes,
Agólpanse en tropel espectadores
Troyanos, desfilando los infantes;
Y al ver á éstos de antiguos genitores
Los semblantes copiando en sus semblantes
Que la esperanza y el temor demudan,
Con estruendo de aplausos los saludan.
CVI.
Luégo que el circo hubieron recorrido
Tal que viese cada uno al que aguardara,
El de Epito de léjos un silbido
Dió de repente, y sacudió su vara:
A galope lanzándose, al chasquido,
Cada banda, del centro se separa;
Mas, no bien la segunda seña oida,
Vuelven, blandiendo el dardo, fácil brida.
CVII.
Y á hacer tornando lo que hicieron ántes
Las cuadrillas se apartan, se avecinan;
Vueltas dan y revueltas elegantes;
Giros, tornos, enredan y combinan:
Y en juegos á combates semejantes,
Ya dan la espalda; ya á volver atinan,
Y amagando, venablos abalanzan;
Ya, hechas las paces, de concierto avanzan.
CVIII.
Como hienden delfines la onda fria;
Nadando, al mar Carpacio, en varios modos;
Cual marañada, inextricable via
En la alta Creta con sus mil recodos
El laberinto pérfido tejía
Porque, en calando, se perdiesen todos;
Así los pequeñuelos se cruzaban
Y tal madeja, entrando, huyendo, traban.