»Nada temas: tu planta irá segura
»De la paterna casa á los umbrales;
»¡Contigo soy!» Y bajo sombra oscura
Encubrióse, al decir palabras tales.
Entónces la terrífica figura
Vi de adversas deidades colosales;
La hoguera vi donde Ilïon se abrasa;
Y Troya conmovida por su basa,

CXXII.

»Cual viejo fresno que la ufana frente
Señorease sobre el monte enántes,
Y hora en redor la campesina gente
Le diese al tronco hachazos incesantes;
Que la alta copa temerosamente
Estremece á los golpes resonantes,
Y amenaza, y restalla, y de la cumbre
Desploma con fragor su pesadumbre.

CXXIII.

»Desciendo, en fin; mis piés mi madre guia;
Campo las armas dan, receja el fuego.
Mas no bien de la antigua casa mia
Á los umbrales anhelante llego,
Mi padre, ¡ay! el primero á quien queria
Fuera llevarme, niégase á mi ruego
Pues sobre tantas ruinas apellida
Vil el destierro y mísera la vida:

CXXIV.

«¡Huid los que en lozana primavera
»Corazon abrigais esperanzado:
»No así el Cielo mi nido destruyera
»Si fuese mi existencia de su agrado!
»¿Qué aguarda el que la Patria ya á extranjera
»Cadena vió doblarse? demasiado
«Sobrevivo al estrago de los mios;
»¡Oh! ¡dadme el adios último, y partíos!

CXXV.

»Avara del botin, condolecida
»De mi miseria, el fin dará que aguardo
»Alguna mano á mi cansada vida;
»Ni por falta de tumba me acobardo.
»A mi inútil vejez, aborrecida
»De los Dioses, el término retardo
»Desde que plugo al brazo omnipotente
»Lanzarme un rayo y aturdir mi mente.»

CXXVI.