Capitales anglo-criollos ponen sobre los campos brutos de Trenel su primer nota cultural. Es un ensayo indeciso aquella tentativa de civilidad, no obstante el clásico empuje, valiente y engreído, del capital inglés.
Tiene más de especulativo que de progresista el trance que corre la South American Land Company Limited, con directorio en Londres, a base de la ganadería elemental. Nada de selección, nada de praderías artificiales, ni procedimientos zootécnicos que no fueran los rudimentarios. Sobre los gramillales veleidosos de 90.000 hectáreas, 12.000 bovinos, 30.000 ovejas y algunos yeguarizos, constituyeron la gran estancia con todo el sello de un criollismo indolente y primario, sin aspiración a perfeccionamiento ni propósitos de colonización. En tales circunstancias, pasa el gran fundo a manos de don Antonio D.
Consta esta propiedad de 327.500 hectáreas, o sea 131 leguas cuadradas en un solo block. Está ubicada, casi en su totalidad, en la sección Primera de la Pampa y vecina al Meridiano 5.º, límite entre el territorio y la provincia de Buenos Aires.
A renglón seguido de la adquisición, que se verifica en enero de 1905, el propietario, anheloso de dar a aquellas tierras un impulso definitivo, tira las bases de la sociedad anónima Estancia y Colonias Trenel, sólido organismo que debía imprimir de inmediato la transformación cultural de la comarca. Y se inicia la transición con las primeras colonias. Los campos pastoriles, silvestres y feraces, se entregan a Céres sin reatos. El ferrocarril, que apenas ha iniciado la travesía a la capital del territorio, marchando con cautela, se resuelve por el norte, atraído por la valiente tentativa de su propietario. Y comienza la tierra generosa a manifestarse en óptimas cosechas; y surge como una bendición el semillero de pueblos: Trenel, Monte Nievas, Metileo, Arata, Caleufú, Embajador Martini e Ingeniero Luiggi. He ahí, en síntesis, la evolución de aquella extendida comarca, desde el capital egoísta y retardatario de la South American Land Company Limited hasta la iniciativa franca de la empresa colonizadora que llevaba la civilización.
Veamos cómo se ha producido el proceso agrícola de los campos de Trenel, a partir de 1905. En este año se inicia la colonización, entregando a cultivos 80.000 hectáreas. Quedan, en consecuencia, 247.500 hectáreas de campo bruto. En 1906, el área cultivada con cereales, alcanza una superficie de 117.500 hectáreas. En los años de 1907 y 8, llega la labor agrícola a significarse con 137.500 hectáreas. En 1909 las sementeras ocupan más de la mitad de los campos. Se reparten así las cifras: 160.000 hectáreas de pradera silvestre y 167.000 de chacras perfectamente cultivadas. En los años de 1910 a 12 se insinúa la ganadería, y la agricultura toma un impulso considerable. A 230.000 alcanza el número de hectáreas cultivadas, mientras el campo virgen se ha reducido a 95.000 hectáreas. El año 13 asciende la agricultura a 260.000 hectáreas; el 14, a 290.000. En 1915, la colonización agraria ha dominado por completo con sus 335.000 hectáreas bajo cultivos y 2.500 hectáreas dedicadas a la industria pecuaria. Con esta culminación se clausura el primer ciclo de la Estancia y Colonias Trenel, iniciado y cumplido en el breve espacio de tiempo de diez años, desde el predio salvaje hasta la más ponderable colonización.
Obra realizada con método, con entusiasmo, con previsión, con clarividencia, sobre todo, sus gestores han sabido utilizar juiciosamente todos los factores capaces de asegurar un éxito definitivo. Aventurado hubiera sido romper de golpe con la rutina comarqueña, imbuída en el prejuicio elemental de la vieja estancia. El plan colonizador tenía que ser prudente y decisivo, cosa de utilizar de consuno todos los factores convergentes, tratando de seleccionar y arraigar al colono, perfeccionar los cultivos y atraer y distribuir convenientemente las líneas del tren. Sin duda, una de las obras más fundamentales que trajo consigo esta empresa, fué la distribución apropiada del sistema ferrocarrilero, ramificado en sus dominios. La línea del Oeste, que viene de Buenos Aires por Meridiano 5.º, cruza Pico y se interna hacia Victorica y Telén, sirve los intereses de la colonia en la comarca de Metileo y Monte Nievas. Desde Metileo arranca un ramal en dirección al noroeste, ramal que se interna al corazón de estos campos y cruza por las chacras y poblaciones de Trenel, Arata y Caleufú. La línea del Pacífico que arranca de Huinca Renancó, para rematar en Puerto Galván de Bahía Blanca, corre por el linde oriental de las colonias, pasa por Speluzzi, sobre los mismos alambrados, por Berg y Pico a cinco kilómetros y por Dorila a once. Por el norte, la ferrovía que arranca de la capital federal por Bragado y Los Toldos, sirve toda la extensa zona de Ingeniero Luiggi y Embajador Martini. Este es, en concreto, el sistema ferroviario que sirve cumplidamente los cuantiosos intereses de la sociedad. Trenel queda de Buenos Aires, por la línea del ferrocarril del Oeste, a una distancia entre 545 y 607 kilómetros, y de Bahía Blanca a 394 kilómetros. El flete por cereales, desde las colonias a los puertos de embarque, oscila entre 7 y 8 pesos la tonelada, según la estación en donde se cargue. Conviene hacer notar, como dato ilustrativo, para demostrar la ventajosa ubicación de estas líneas, que ningún punto de las colonias está a una distancia superior a 15 kilómetros de la estación inmediata. Complementan estas ventajas del tráfico, excelentes caminos vecinales que facilitan el transporte de las cosechas y ponen en comunicación a todos los pueblos y chacras de la colonia.
VOCABULARIO
Ranqueles. Tribus de origen araucano, que poblaban la zona norte y oeste de la Pampa, en la época de la conquista del desierto.
Planicie. Llanura extensa y dilatada.
"Block". (O bloc): conjunto homogéneo de personas o cosas.