Quemú-Quemú tiene hoy municipalidad propia. Sus calles son amplias y rectas. Dos plazas públicas—San Martín y Belgrano—dan vida al aspecto general del municipio con sus jardines bien arborizados. Tiene importantes establecimientos de comercio e industrias urbanas.
En los campos tributarios de Quemú-Quemú, quince colonias de importancia han intensificado la vida agrícola, extendiendo sus cultivos en una superficie de 170.000 hectáreas.
El agua subterránea se encuentra a profundidades que varían de 3 a 5 metros.
Entre los establecimientos rurales de Quemú-Quemú más importantes, figura La Enriqueta, con 2.500 hectáreas, campo alfalfado y dividido en 15 potreros. Esta propiedad dedica sus praderas a la crianza de vacunos, tipo Durham mestizado y caballar Hackney.
Es digno de mención el importante criadero de aves de La Enriqueta, con magníficos planteles y reproductores de pedigree.
Pero el establecimiento de verdadera significación en la zona es San Alberto, a cuatro leguas del pueblo, fundado en 1907.
San Alberto se extiende en una superficie de 14.000 hectáreas, es decir, más de cinco y media leguas de campo. Esta inmensa pradera, alfalfada en su totalidad, está dividida en 50 potreros con 46 molinos.
Para darse cuenta de la importancia de esta gran invernada, baste saber que pacen en aquel fundo alrededor de 15.000 cabezas de ganado vacuno, tipo Durham en su totalidad.
Otro establecimiento digno de mención, es San Rafael. Comprende este campo una superficie de 2.500 hectáreas cultivadas con alfalfa y pobladas con ganados bovino y ovino, de noble mestización.
San Rafael, dividido convenientemente en cuadros de invernada, está cercado con alambrados de seis hilos lisos y dos de púa.