¿Qué hace el gobierno nacional después? Anula la ley con un decreto y procede con el criterio más injusto y desprovisto de toda equidad, a la anulación de las tierras del égido y a ponerlas nuevamente a la venta. Victorica había pasado ya sus días de prueba. Su infancia, difícil y gloriosa, se trocaba en floreciente juventud. No era ya la alquería de los primeros tiempos. Era el núcleo social, lozano y fuerte, que no podía detenerse en el remanso como la piedra del arroyo. El conglomerado de casas, había alcanzado su tonificante edilidad. Era fuerte su comercio, fácil su vida, manifiesta su prosperidad y su labor. Casas de mampostería en reto a los ranchos fundadores, carreteras expeditas y ampliadas por el tráfico, irradiando como un sistema arterial por la inmensa campiña; plantaciones y arbolados, estancias y sembríos. Tal era el exponente de aquella joven población, cuya influencia debía pesar en forma definitiva sobre el dominio conquistado ansioso de civilización.

Pero estos títulos no debieron ser suficiente timbre de honor para el gobierno nacional, que en forma tan inconsulta borraba de un plumazo el sacrificio de aquellos valientes pobladores. Se puso en vigor el decreto, violatorio de la ley. Volvió a transarse la tierra. Y como la mayor parte del vecindario había poblado de firme, muy pocos pusieron resistencia a este “atentado”, que venía a poner cada propiedad frente al remate compulsivo por deudas ilusorias al fisco... Y se dió el ejemplo, poco edificante para el Estado, de que hubo propietario que pagó más de dos veces su solar, siendo notorio el caso de doña Carmen Orozco, la sargento mayor del ejército expedicionario doña Carmen Orozco—¡oídlo bien!—esposa de militar, quien ha pagado cuatro veces el valor de su propiedad. ¡Ingrata recompensa!...

Por repetidas veces la dirección general de tierras, mandó sus inspectores en tren de investigación más que de arreglo. ¿Qué se ha hecho hasta ahora? Nada. Los pobladores siguen reclamando infructuosamente sus derechos, a pesar de haber cumplido con la ley. Esta circunstancia, de inestabilidad posesoria, imposibilita las operaciones bancarias y comerciales, por la dificultad, en caso necesario, de disponer como responsabilidad, de la garantía raíz que es lo corriente en esta clase de transacciones.

Un caso concreto y que da la pauta de este desbarajuste, es el ocurrido a don Luis G., viejo poblador de Victorica. G. que tiene una hermosa casa edificada, posee dos títulos de propiedad de su terreno: uno, firmado por la municipalidad; otro por el ministerio de agricultura (dirección de tierras y colonias). Un buen día recibe este poblador una nota de tierras y colonias compeliéndole a que en el término de treinta días “arreglara su situación". De otra manera se daría por caducada su ubicación en el terreno. ¿Qué situación? Se pretende, acaso, que este progresista vecino pague por tercera vez su terreno? ¿O es que esta odiosa situación no lleva miras de acabarse nunca?

No deja de ser interesante este otro caso: la manzana donde está la municipalidad, la biblioteca y el templo parroquial, frente a la plaza, fué edificada por el ejército y con el contingente de algunas dádivas particulares. Allí estuvo el cuartel del 9 famoso. La iglesia, que aparentemente tiene zanjada su situación posesoria, mediante una escritura otorgada por tierras y colonias, tiene, según este documento, derecho a todo el solar de 50 × 50. Con esta superficie invade el local de la biblioteca.... ¿Irá la biblioteca a la calle con sus 3.000 volúmenes y su gran simpatía popular? Sería curioso... Pero ha de primar el buen tino, y el obispado platense, a cuya diócesis corresponde este templo, no ha de permitir el alegato entre tan altas instituciones.

Debe terminar de una vez este estado inestable de la propiedad privada, que tanto afecta al desenvolvimiento de Victorica. El presidente de la República, doctor Hipólito Irigoyen, que con austera equidad, se ha avocado el conocimiento y solución de los viejos pleitos de la tierra pública, debe tender sus ojos a este pueblo, lleno de esperanza y de gloria, reparar el error de los predecesores y darle de una vez el poco de justicia que reclama.

VOCABULARIO

Catastral. Relativo al “catastro”, enumeración y estimación de las propiedades territoriales, a los fines de la administración fiscal.

Planimétricas. Relativo a la “planimetría” o medida de las superficies planas y su representación gráfica.

Egido. Trazado o planta de los pueblos.