Anómalo. Fuera de lo común, lo que es natural.
Trueque (A). A cambio.
Cizaña. Las plantas inútiles y perjudiciales que crecen en los jardines y sembrados.
"Snobs". Palabra inglesa sin equivalencia exacta en español. “Snob” se dice del hombre presuntuoso, esclavo de la moda, que pretende sin fundamento estar al tanto de toda novedad, petulante y tonto.
POR TIERRAS SEMI-ARIDAS
La más notable comprobación sobre el éxito del “dry farming”, en el transcurso de nuestra gira, la encontramos en la Pampa del Tigre, sobre la línea del Pacífico, plena región pampásica del oeste.
Tienen estas tierras alguna similitud con la región del Pencoso, que motejamos de Palestina, sobre todo en la exigüidad de sus lluvias, ya que no en su constitución agrológica. Aquí el suelo es arenoso y uniforme, en una profundidad que varía entre 5 y 7 metros de espesor, últimas manifestaciones, hacia el occidente, del inmenso guadal que arranca desde el norte pampeano.
La primer impresión cultural la recogemos desde el tren. El verde profundo de un sembrío, recostado junto a la estación, hacia el sur, nos anticipa el valiente ensayo en aquella angustiosa travesía. Cabe la iniciativa, al propietario del campo, doctor P. S., secundado por su paciente experimentador, un muchacho porteño, connaturalizado con fe a la agreste región y hecho “farmer” en el amplio sentido.
De entrada, nos parece demasiado arriesgada la tentativa de maternizar el suelo reseco de la zona, habilitándolo para los cultivos cerealeros. Pero el optimismo franco borra el prejuicio, al hacer memoria sobre la acción colónica del propietario de este campo, en la región del Río Negro, sobre tierras de condición agrológica inferior y con el mínimo de lluvias aceptado por el “dry farming". En efecto, a este propietario corresponde la iniciativa de las prácticas del secano en Río Negro, en 1914, con lluvias de 200 milímetros y con resultados alentadores. En esta sistematización cultural que fué, por cierto, de grandes enseñanzas—ya que las teorizaciones agrícolas sobre el aprovechamiento de nuestras tierras semi-áridas, pasaban por primera vez al campo experimental—afianza el éxito de sus nuevos cultivos en la Pampa del Tigre, donde las condiciones meteóricas y la calidad del suelo, ofrecen las perspectivas de una auspiciosa maternidad.
Este cultivo, que tonaliza con el verde matiz, la llanura grísea por donde corre el tren, se nos antoja un labrantío de Utah, entre la aridez apenadora del desierto, en cuyas hazas florecientes, un labrador sagaz ha venido a poner en práctica la demostración de Alway, que comprobó el valor del almacenamiento de la humedad, como pudiera hacer un comerciante previsor con las reservas de su ganancia anual. El administrador, colaborador eficiente en aquella tarea de domeñar el predio bruto, nos habla con entusiasmo sobre el “stock” de humedad, capital confiado a la tierra, merced a los rastreos oportunos, como a una caja de ahorros, que devolverá, con réditos, centavo sobre centavo.