Taurinas. Plazas taurinas o de toros.

Tramoya. Trampa, enredo; mecanismo usado en los teatros para figurar ciertas escenas y representar transfiguraciones y sucesos fantásticos.

Delictuoso. Lo que constituye delito.

Menoscabo. Disminución.

PUEBLO Y CAMPAÑA

El éjido del municipio de Santa Rosa comprende una superficie de 8.000 hectáreas. La planta urbana tiene 155 hectáreas, con una población superior a 6.500 habitantes. Corresponde, políticamente, al departamento segundo del territorio. Está regida por una municipalidad compuesta por cinco miembros y su presidencia es, a la vez, departamento ejecutivo. Cuenta con un cálculo de recursos que oscila alrededor de 60.000 pesos, siendo sus principales rubros patentes fiscales, rodados, contribución directa, alumbrado y limpieza y carnicería municipal.

Dentro de las iniciativas comunales, la que más ha llamado nuestra atención, por ser de beneficios comunes y posiblemente la única de tal carácter en el país, es la municipalización de la carne. En el deseo de poner freno a la especulación de vendedores y matarifes y abaratar este artículo de primera necesidad, sin violentar la libertad de comercio, se llevó a la práctica el proyecto de municipalización de la carne, dictando una ordenanza en la que se encarecía tendenciosamente los derechos de abasto. Se prohibía, por esta resolución, el faenamiento de reses fuera del matadero municipal y se fijaba los derechos de matanza con las siguientes cifras: por cada animal vacuno, 30 pesos; por cada cabrío o lanar, 10; por cada yeguarizo, 25; por cada ternero mamón, 25. Esta ordenanza comenzó a regir el 2 de mayo de 1916.

La exorbitancia del arancel impositivo, fué, sin duda, una cortapisa para el negocio de los abastecedores. Pero fué también, la única forma de moderar los precios, hacer un servicio de higiene y economía públicas y beneficiar las rentas de la comuna.

Acto seguido de ponerse en vigencia la ordenanza, la municipalidad llamó a licitación pública para la adquisición de la carne de lanar y vacuno necesaria al consumo de la población.

Debemos hacer constar que el temperamento adoptado por la municipalidad para oficializar el artículo, no fué resultado de una violenta y caprichosa restricción. El sistema surgió de la imposibilidad de poner de acuerdo, en mediación amigable, al gremio de expendedores de carne y matarifes, para fijar precios equitativos. Los beneficios fueron inmediatos. El cálculo de recursos asigna hoy una partida que no baja de 10.000 pesos, por concepto de la venta oficial de carne, mientras el vecindario come carne higiénica, nutritiva y barata. Este recurso que es diario y parejo y no obedece a dilaciones, suele ser rubro castigado para las erogaciones, como que es el más seguro. No es extraño, pues, que algún “Boletín Municipal” nos anuncie que un edil, solicite que se autorice la inversión de 3.000 pesos de la reserva de fondos de la carnicería, para la construcción de un veredón de cemento portland de seis metros de ancho en la avenida norte de la plaza Mitre y la adquisición de veinte bancos “laqué” y dos hamacas para el gimnasio de los niños...