Pasemos revista por otros servicios de importancia que ha establecido la municipalidad.
Ha instituído dos becas de 30 pesos cada una para alumnos del colegio nacional, pobres y aplicados; entrega a los niños de las escuelas del Estado útiles escolares, a la presentación de vales de pobreza otorgados por la dirección de la escuela; ha establecido el gimnasio de que hemos hecho mención, en la plaza Mitre, aprovechando dos cuadros del jardín de árboles coposos; ha establecido en su local propio, un servicio de baños públicos, con libre acceso; ha organizado un vivero municipal, con el objeto de difundir el árbol en el departamento.
Una obra destinada a tener resonancia, será la instalación del servicio de aguas corrientes, cuyos estudios, formalizados ya, asignan un costo de 200.000 pesos, labor que corresponde al ministerio de obras públicas de la nación, y que bien merece ser realizada a la brevedad, en atención, siquiera, al aporte material valiosísimo con que la Pampa contribuye al engrandecimiento nacional.
Posee Santa Rosa establecimientos culturales de significación, tales como la escuela normal y el colegio nacional bajo la docencia de personales competentes. Tiene, además, diversas escuelas nacionales, entre las que descuella la Sarmiento, no sólo por el número crecido de sus educandos, si no por las condiciones pedagógicas de su hermoso local. La biblioteca pública, bajo el patrocinio de la municipalidad, presta sus buenos servicios al elemento estudioso. En lo administrativo y judicial, sus tribunales con dos juzgados letrados y su correspondiente fiscalía, han congregado un núcleo forense de primer orden, cuya radicación ha contribuído a enaltecer los contornos intelectivos y sociales del municipio. Diversos diarios y periódicos dan la nota acabada de la cultura vecina, como portavoces de la opinión, pudiendo hacerse notar que a la iniciativa de uno de ellos se debe la organización del primer congreso de la prensa territorial del país.
Foco de intensas actividades agrícolas, en Santa Rosa se han celebrado dos certámenes de alta figuración y de perdurable recuerdo: el primero en 1913—la fiesta del grano—algo así como el santoral de las cosechas; y el segundo, el congreso agrícola del territorio, que ha tenido lugar bajo los mejores auspicios y tutelado por el ministerio de agricultura de la nación.
La zona circunvecina a Santa Rosa es eminentemente cerealera. Esta circunstancia circunscribe la intensidad de su movimiento comercial a la época de las cosechas. No han transcurrido todavía diez años de las últimas explotaciones leñateras en los campos vecinos. Pero los montes, descuajados ya, han dado campo a las sementeras y el departamento se ha sembrado de colonias. Es lástima que el latifundio sea todavía la eterna rémora en estas feraces campiñas y que la expansión urbana de Santa Rosa se encuentre con la trabazón de dos heredades que constriñen en sus extramuros a manera de ajustado dogal... Pero la razón, el tiempo o la testamentaría, tarde o temprano se encargarán del desembarazo, obviando la legítima expansión municipal.
Poco desarrollada está la ganadería en los campos del departamento, como asimismo la horticultura. Para la industria de la huerta, hubo al principio sus reparos. Reacias eran las tierras y bravíos los vientos, según el pesimismo vulgarizado. Paulatinamente se ha ido rompiendo el prejuicio, sin que por esto deje de traerse, para las necesidades del abasto local, verduras de Chivilcoy y de Mercedes y aun de Mendoza, dato que hemos podido confirmar en las oficinas del ferrocarril. Todo puede dar esta tierra de Santa Rosa. Nuestra visita a la quinta Villa Concepción, situada en la proximidad del municipio, ha sido para nosotros el mejor comprobante de la feracidad de estas tierras. Su dueño, que es un progresista vecino de la capital, no sólo ha dominado al médano, si no que ha logrado su cultura agrícola, aun para las plantas más exigentes. Son una maravilla sus parras, sus frutales y sus hortalizas. Posiblemente esta quinta, tecnificada con las exigencias de los modernos cultivos, es una de las más hermosas y bien cuidadas que hemos encontrado en el territorio. Pero lo que más debía de halagarnos fué la comprobación de lo que puede hacerse en Santa Rosa y que venía a dar al traste con el poco de escepticismo y de rutina que retrasan los cultivos caseros, tan útiles para la economía familiar.
La quinta se destaca como un oasis sobre la duna conquistada. Desde allí, y bajo el sol radioso de una mañana de noviembre, contemplábamos la campiña, ancha cenefa de verde y siena circuyendo en gracioso panorama la capital.
VOCABULARIO
Ejido. El trazado de un pueblo, con sus chacras.