Forraje artificial. Pastos cultivados: la alfalfa, la avena, el trébol, etc.

Silo. Depósitos para conservar forrajes; puede ser aéreo o subterráneo.

Jagüel. En la campaña se designa así al pozo sin brocal destinado a abrevar ganados.

Zarandeada. De “zarandear”: mover o menear alguna persona o cosa, con prisa, ligereza y facilidad.

Cecina. Carne salada, enjuta y curada al aire, al sol o al humo.

LOS VASCOS DE “LA CORNELIA”

Junto a La Mercedes, está La Cornelia. Esta es una colonia mixta, cultivada en sus 5.500 hectáreas de extensión, con 3.000 de alfalfar. Este campo está bajo el arriendo inmediato del señor P. En sus praderas pacen 2.000 vacunos y 8.000 lanares. La colonización es agropecuaria, en consecuencia. Pero lo que nos ha llamado poderosamente la atención en este caso, es la calidad de sus pobladores. Es una colonia eminentemente vascongada (vascos españoles). Sólo hay una familia italiana en el campo, familia que es un modelo de laboriosidad y que se desenvuelve con todos los recursos de la chacra combinada.

Esta colonia, que conviene ser tomada como espécimen para su divulgación en el territorio, marca caracteres especiales que deben dar tela de juicio a los hombres de estudio. El vasco, colonizado, es un elemento de primer orden. Es ganadero, agricultor e industrial a la vez. Trabajador, fuerte, sano de cuerpo y de espíritu, es incansable en la labor, leal en sus tratos, paciente en el fracaso y juicioso en el porvenir. Elije su terreno, y busca, sobre todas las cosas, el agua buena, elemento primordial de la vida. ¿Es buena el agua? Profundiza su hoyo y planta su casita. Vendrán después, las contingencias, los años ingratos, la adversidad de los vientos, de los acridios y las pestes.

—Va mal... sí, sí... Pero algún día irá bien; no hay que apurarse... ¡no, no!...

Verdad que en esta resignación simpática y hombruna, suelen sentirse espaldados por el patrón. Y esto constituye una fuerza en el rodar parejo del capital y del trabajo, orientados hacia el porvenir común.