La botánica se estrella ante el enigma de esta vitalidad montaraz tan digna de estudio. La fito-biología falla, inevitablemente, ante los círculos concéntricos que rodean la médula de los troncos. Y como es cómodo dar rienda suelta a la imaginación y buscar una procedencia legendaria a los viejos amigos que se van, no faltan bondadosos informantes que remontan el origen de algunos ejemplares, a los tiempos de Noé...

—Yo creo que hay árboles que se mantienen en pie desde el diluvio—nos dice un formidable anciano, fundador de Santa Rosa, que no ha leído a Chateaubriand, sin duda, pero que rescataría para nuestros caldenes la expresión grandilocuente del escritor francés sobre los bosques: “son los primeros templos de la divinidad".

Los propietarios previsores, al desmontar el bosque para entregar la tierra a los cultivos, dejan árboles en pie de trecho en trecho, no sólo como un adorno para el campo, sino como elemento de sombra para los ganados, que aprovecharán el rastrojo después de las cosechas. Entre los caldenes suele medrar, en ejemplares aislados, algún tupido “sombra de toro”, de forma elipsoidal y hoja perenne, tan uniforme, tan umbroso, tan bello, en fin, que lo reclamaría sin desdoro el parque más exigente y estilizado de Buenos Aires.

VOCABULARIO

Helicón. Montaña de Grecia consagrada a las musas, deidades de la antigua mitología griega, protectoras de las letras, las artes las ciencias. Por extensión, se da el mismo nombre al lugar a donde se va a buscar inspiración poética.

Legendario. Perteneciente o relativo a las leyendas.

Loa. Elogio.

Bucoliasta. Autor de composiciones pastoriles o poesías camperas.

Odisea. Las aventuras de Ulises en la guerra de Troya, según el poema de Homero. Se usa por extensión, refiriéndose a percances y vicisitudes de la vida.

Supersticiones. De “superstición”: creencia ridícula y llevada al fanatismo.