Los campos de esta colonia son de tierra firme, exentos de médanos. El agua está de 6 a 15 metros y la tosca a dos. La ganadería es muy precaria.
Las habitaciones de los colonos constan de dos piezas y cocina. Son muy reducidos los mejoramientos que introduce el colono en su vivienda, pues su carácter de locatario, que ha de abandonar su predio al finalizar el contrato, no le da bríos para tonalizar el rancho con cultivos forestales ni reformas que han de quedar en la tierra. La maquinaria, eso sí, es de propiedad de cada familia. Los colonos utilizan las espigadoras Mc Cormick y Deering. No usan cosechadoras, ni engavillan. Espigan.
Nos interesamos vivamente por algunas características morales de la masa, su grado de comprensibilidad en los negocios, etc.
—Nuestros colonos—nos dice el administrador de La Espiga de Oro—constituyen un tipo de excelentes cultivadores. Son laboriosos, tenaces, fuertes; pero les falta espíritu de iniciativa. No tienen preparación técnica, y en consecuencia no trabajan con sagacidad los campos feraces. Son, por otra parte, analfabetos en su mayoría. Estas circunstancias contribuyen a dificultar las operaciones comerciales y bancarias, aguzando en el colono el instinto de conservación hasta el punto de cometer torpezas que pudieran sospecharse de acciones deliberadas y dolosas ocultaciones.
Nos agrada conocer esta semblanza de los colonos, presentada por el administrador como un rasgo saliente de su étnica. A nosotros, que hemos visitado todos los núcleos coloniales del territorio, se nos antoja que estos perfiles no definen un temperamento ancestral, refractario a todo perfeccionamiento. Rusos más hoscos y colonos trapisondistas hemos encontrado en el camino, modificados en su temperamento primitivo por los beneficios del predio propio. Cuando se solucione el problema agrario, ya hemos de ver que todas las razas serán igualmente aptas para tecnificar y ennoblecer los cultivos. Y será, sin duda, esta Pampa generosa, el gran crisol en donde se han de retener, fundir y unificar los pueblos migradores en un tipo común.
Felizmente para la colonia, ha comenzado a funcionar la escuela pública, bajo el patrocinio de la nación y con más de cuarenta educandos, costeada en su mayor parte con el producto de algunos festivales y donaciones.
Vecino a La Espiga de Oro, el mismo propietario cultiva, por igual sistema de arrendamiento, la colonia El Guanaco, con subarrendatarios alemanes. El terreno es algo inferior en calidad a La Espiga de Oro y más distante de Winifreda. Los colonos pagan el 15% en especies sobre las cosechas y por concepto de arrendamiento.
Como se desprende de estas ligeras apuntaciones, es de gran porvenir esta comarca, hecha pródiga merced a la valentía de una vertiginosa colonización. El tren, que llegó un día, después que el esfuerzo promisor maculara la tierra virgen, para recoger el premio generoso, no ha de estacionarse allí. Nuevas tierras al oeste reclaman sus paralelas de hierro. Mientras tanto, Winifreda, que se anticipó a la conquista, irá urbanizándose poco a poco—no bien desaparezcan ciertas trabas que se oponen a su expansión edilicia—hasta transformarse en un centro de primer orden llamado a desempeñar un papel importante en aquella extendida región de los trigos.
VOCABULARIO
Gramillas. De “gramíneas”: pasto silvestre difundido en nuestros campos.