“Ya desde temprano, más de doscientos vehículos de puntos lejanos, habían llegado al renombrado Pico, con ansia; aquello era una verdadera fiebre de entusiasmo. En nuestro galpón se realizaba el remate que duró tres días. Es de notar que aunque con todas las incomodidades del lugar y del momento, los espíritus no desfallecían. Al tercer día hubo más animación que en el segundo y las ventas sobrepasaron el millón de pesos moneda nacional. Todos querían poseer un pedazo de suelo como si se tratara de una tierra prometida.

“No todo, sin embargo, andaba a pedir de boca; entre la concurrencia había personas interesadas en hacer fracasar el remate. Lamento anotar que algunas de estas personas eran emisarios de fundadores de otros pueblos, que a pesar de una descarada ayuda oficial, no conseguían progresar, debido a las pésimas tierras en que los habían ubicado.

“Empezó a divulgarse la noticia de que el empalme del ferrocarril Pacífico era un sueño y que el pueblo no tendría vida propia: que el nombre de la Chicago de la Pampa, era una burda superchería; y que los compradores que invirtieron sus ahorros en estas tierras, tarde o temprano quedarían en la miseria.

“En efecto: el ferrocarril Pacífico, había prometido empalmar en el lugar donde estaba ubicada la estación del ferrocarril Oeste; pero no había pasado de las promesas. Esta demora hacía fracasar una parte de los planes de los compradores. Se sabía que en Catriló había un ingeniero del ferrocarril Pacífico, pero nada más. El primer día del remate no hubo mucha animación; la gente quería ver llegar esa cuadrilla del ferrocarril Pacífico y nada se divisaba. Seguía el remate; en los planos figuraba el empalme, dibujado en lienzos y avisos de propaganda; pero hasta ese momento, nada había de seguro.

“Los ánimos estaban excitados; los emisarios hacían circular malas noticias. Hubo un momento en que se suspendió el remate. El almuerzo no fué alegre. Había algo que flotaba en el ambiente; abatimiento, desconfianza; no sé lo que era.”

Pero de pronto, alguien lanzó un grito: “¡Llega gente a caballo!” “Son indios” dijeron algunos. “No; son coches; vienen al remate".

“En efecto: en el lejano horizonte se destacaba un punto negro envuelto en una nube de polvo. Los concurrentes miraban todos para aquel lado. El señor Ch. tenía noticias de que las cuadrillas del Pacífico, debían llegar a las diez de la mañana; eran las dos de la tarde; tal vez por la falta de caballada no podrían llegar. Poco a poco se divisaron las mulas y los carros cargados de carpas y herramientas para dar principio al terraplenamiento de la línea. 1.700 hombres, bajo la dirección del ingeniero don Tomás A., realzaron los ánimos y todo fué a las mil maravillas.

“Este fué el principio de la fundación, el principio de una era de trabajo y de verdadero orgullo para aquellos que como yo, olvidaron la gran ciudad de Buenos Aires y las comodidades de la vida, entregándonos a una vida activa y de trabajo, llenos de júbilo, cuando todos los días al amanecer veíamos levantar cuatro tirantes formando un cuadrado o un cuadrilongo, y días más tarde quedaban cubiertos con chapas, siendo un nuevo poblador que venía a radicarse lleno de vivas esperanzas".

VOCABULARIO

"Packing house". (Expresión inglesa). Frigorífico. Casa para el embalaje de la carne. (Pronúnciase: “paquin jaus”).