[8] No se supo con certeza quién fuera su madre. Pontano refiere variedad de opiniones y se inclina a que lo había sido la Infanta D.ª Catalina, cuñada del Rey. Zurita y Bofarull piensan que lo tuvo en D.ª Margarita de Hijar, dama de la Reina. El Papa Calixto III decía que no era hijo de D. Alfonso sino de un hombre bajo y de vil condición, por lo que algunos tenían por su padre a un moro bastardo, de Valencia.

[9] Según el documento publicado por Villanueva en su Viaje literario a las iglesias de España, nació en Játiba, en Julio de 1431. Burchard declara que en su presencia dijo el Papa a los Cardenales, el 1.º de Enero de 1498, que el día anterior había cumplido 67 años y que había nacido en Año nuevo que era domingo. Y como no era domingo el 1.º de Enero de 1431 debió nacer, según Pastor el 1.º de Enero de 1430.

[10] El Agente del Marqués Gonzaga, Antonello de Salerno, en despacho fecho en Rimini, el 21 de Julio de 1492, cuenta que a la cabecera del moribundo Inocencio VIII estuvieron a punto de venir a las manos los dos Cardenales Borja y Julián de la Rovère.

[11] Riquísimo banquero, hijo de un Embajador de Siena. Vino a Roma, ayudó a César Borja y obtuvo la confianza de Julio II y la superintendencia de la hacienda pontificia. Se hizo construir, por Baltasar Peruzzi, el palacio llamado de la Farnesina, que decoraron al fresco los más ilustres artistas del siglo XVI, y en el que obsequió con suntuosos banquetes a León X y su Corte. Arruinados los Chigi vendieron el palacio a los Farnesios, de donde le vino su actual nombre, y extinguida esta familia en 1731 pasó a la Corona de Nápoles, y el último Rey la dió en enfiteusis al Duque de Ripalda. Hoy es propiedad de su hija la Duquesa de Santa Lucía y lo habita el Príncipe Chigi, descendiente del primer propietario.

[12] Nicolás Campani, llamado el Strascino de Siena, autor de un célebre Lamento sobre el mal francés.

[13] Era hija del Cardenal Pedro Taglaria de Aragón y de la bella Julia Campana, famosa cortesana de Ferrara, en quien la hubo, dice un cronista, furtivamente. Tuvo una corte de poetas y la protegió D.ª Leonor de Toledo, Duquesa de Florencia. Después de haber ganado con su belleza y con su arte una fortuna, murió en la miseria en una taberna del Transtevere. (G. Biagi.—Un etèra romana Tullia d’Aragona. Firenze, 1897.)

[14] G. Passini.—Veronica Franco, celebre poetessa e cortigiana, 2.ª edición, Venezia, 1888.

[15] He aquí la traducción castellana de la carta de Pío II:

«Amado hijo: Cuando hace cuatro días se juntaron en los jardines de Juan de Bichis algunas damas de Siena entregadas a la mundana vanidad, olvidaste, según hemos sabido, la dignidad del cargo que desempeñas y te entretuviste con ellas desde las 17 hasta las 22. Tuviste por compañero a quien la edad, si no el honor de la Santa Sede, hubiera debido recordarle su deber[*]. Hemos oído que se bailó disolutamente, sin omitir ninguno de los atractivos del amor, y que tu conducta fué la de cualquier joven mundano. Lo que allí ocurrió el pudor obliga a callarlo, porque no sólo el hecho, sino hasta el nombre es indigno de tu posición. Los maridos, padres, hermanos y parientes de aquellas damas, casadas y solteras, no fueron admitidos, para que vuestro placer pudiese ser más desenfrenado. Os encargasteis, con pocos criados, de dirigir y de animar los bailes. No se habla hoy en Siena sino de tu ligereza, que anda hoy en boca de todos. Es verdad que en estos baños donde es grande el concurso de clérigos y seglares eres la fábula de todos. Es indecible nuestro disgusto porque esto redunda en desdoro del oficio y dignidad sacerdotal. Se dirá que nos enriquecemos y encumbramos, no para vivir honestamente, sino para procurarnos los medios de satisfacer nuestros antojos. De ahí el desprecio de los Príncipes y de las Potencias y el cotidiano sarcasmo de los legos. De ahí que se nos eche en cara nuestra manera de vivir cuando reprendemos la de los demás, y que las censuras alcancen al Vicario de Cristo porque tolera tales cosas.

[*] Mons. de Robau.