¡Y ahora el secreto escrito sobre ese pequeño paquete de cartas, de aspecto tan insignificante, era mío... con tal que pudiera descifrarlo!
Era imposible que pudiese haber una situación más enigmática y mortificante para un pobre hombre como yo. El hombre a quien en un tiempo había podido proteger, me había dejado, como prueba de reconocimiento, el secreto del origen de su enorme riqueza, pero tan bien oculto, que ni Mabel ni yo podíamos descifrarlo.
—¿Qué va a hacer?—me interrogó al fin, después de haber permanecido diez minutos en silencio examinando las cartas.—¿No habrá en Londres algún perito que pueda encontrar la clave? Es probable que esas personas que se dedican al arte de la criptografía puedan ayudarnos.
—No hay duda—respondí,—pero en ese caso, si consiguieran hacerlo, descubrirían el secreto para ellos.
—¡Ah, no había pensado en eso!
—Las instrucciones que ha dejado su papá en el testamento, son muy explícitas y terminantes, recomienda la mayor reserva en el asunto.
—Pero la posesión de estas cartas sin la clave no es, ciertamente, de mucho beneficio—arguyó.—¿No podría consultar a alguna persona experta, y cerciorarse por qué medios sería posible descifrar esta clave de enigmas?
—Podré hacer averiguaciones en un sentido general—repliqué,—pero colocar ciegamente el paquete de cartas en las manos de un perito, sería, me temo, entregar a otros la posesión más reservada de su papá. Puede ser que haya aquí escrito algún dato que no sea conveniente ni agradable que el mundo lo sepa.
—¡Ah!—exclamó, alzando rápidamente la vista y mirándome.—Algunos datos concernientes a su pasado, quiere usted decir. Sí. Tiene razón, señor Greenwood. Debemos ser muy prudentes y saber guardar bien el secreto de estas cartas, especialmente si, como usted lo ha indicado, Dawson conoce los medios de poder hacer inteligible este enigma.
—El secreto me ha sido legado, y, por lo tanto, voy a tomar posesión de ellas—le dije.—Haré, también, algunas averiguaciones, y me cercioraré por qué medios se pueden poner estas cifras en un inglés comprensible.