PÓRCIA.
¡Fijaos bien! Dice que se mira en sus ojos, que ve un Basanio en cada uno de ellos. Juras por la doblez de tu alma, y juras con verdad.
BASANIO.
¡Perdóname, por Dios! Te juro que en mi vida volveré á faltar á ninguna palabra que te dé.
ANTONIO.
Una vez empeñé mi cuerpo en servicio suyo, y hubiera yo perdido la vida, á no ser por el ingenio de aquel hombre á quien vuestro marido galardonó con el anillo. Yo empeño de nuevo mi palabra de que Basanio no volverá á faltar á sus promesas, á lo menos á sabiendas.
PÓRCIA.
Está bien. Saldreis por fiador suyo. Dadle la joya, y pedidle que la tenga en más estima que la primera.
ANTONIO.
Toma, Basanio, y jura que nunca dejarás este anillo.