¡Mala noche! El viento ha echado abajo nuestra chimenea. Se han oido extrañas voces, gritos de agonía, cantos proféticos de muerte y destruccion. Las aves nocturnas no han cesado de graznar. Hay quien dice que la tierra misma se estremecia.

MACBETH.

Tremenda ha sido, en verdad, la noche.

LÉNNOX.

No recuerdo otra semejante. Verdad que soy jóven.

MACDUFF.

¡Horror, horror, horror! ¡Ni la lengua ni el corazon deben nombrarte!

MACBETH y LÉNNOX.

¿Qué?