MACDUFF.

Una traicion horrible. Un sacrilegio... El templo de la vida del Rey ha sido profanado.

MACBETH.

¿Su vida?

LÉNNOX.

¿La del Rey?

MACDUFF.

Entrad en la alcoba, y lo vereis, si es que no ciegan vuestros ojos de espanto. No puedo hablar. Vedlo vosotros mismos... ¡Á las armas! ¡Traicion, malvados! ¡Donalbáin, Banquo, Malcolm, alerta! ¡Lejos de vosotros ese sueño tan pesado como la muerte! Ved la muerte misma... Pronto... ¡Banquo, Malcolm! Dejad el lecho, venid, animados fantasmas, á contemplar esta escena de duelo.

LADY MACBETH.

¿Qué es eso? ¿Por qué despertais con tales gritos á la gente de la casa que aún duerme?