MACDUFF.

En vuestros oidos, hermosa dama, no deben sonar otra vez nuestros lamentos. No es tanto horror para oidos de mujer.

(Entra Banquo.)

¡Banquo, Banquo! Nuestro Rey ha sido asesinado.

LADY MACBETH.

¡Dios mio, y en mi casa!

BANQUO.

Aquí y en todas seria horrible. Dime que no es verdad. Dímelo por Dios.

MACBETH.

¡Ojalá hubiera muerto yo pocas horas antes! Mi vida hubiera sido del todo feliz. Ya han muerto para mí la gloria y la esperanza. He agotado el vino de la existencia, y sólo me quedan las heces en el vaso.