DONALBÁIN.
¿Qué es esto?
MACBETH.
¿Y tú me lo preguntas? Se ha secado la fuente de la vida. Tu padre ha sido muerto.
MALCOLM.
¿Quién lo mató?
LÉNNOX.
Sin duda sus guardias, porque tienen manchadas de sangre las manos y la cara, y los ensangrentados puñales junto al lecho. En sus miradas se retrataba el delirio.
MACBETH.
¡Cuánto siento que mi furor me llevara á darles instantánea muerte!