MALCOLM.

De mi tierra es, pero no le conozco.

(Entra Ross.)

MACDUFF.

Con bien vengas, ilustre pariente mio.

MALCOLM.

Te recuerdo. ¡Oh, Dios mio, haz que no volvamos á mirarnos como extraños!

ROSS.

Dios te oiga, señor.

MACDUFF.