Tu castillo fué saqueado: muertos tu esposa y tus hijos. No me atrevo á referirte cómo, para no añadir una más á las víctimas.

MALCOLM.

¡Dios poderoso! Habla. No ocultes tu rostro. Es más tremendo el dolor que no se expresa con palabras.

MACDUFF.

¿Y mis hijos tambien?

ROSS.

Perecieron tu esposa y tus hijos y tus criados, y cuantos estaban allí.

MACDUFF.

¿Por qué no estaba yo? ¿Y tambien mi mujer?...

ROSS.