Tambien.
MALCOLM.
¡Serenidad! La venganza, única medicina de nuestros males, ha de ser tremenda.
MACDUFF.
¡Pero Macbeth no tiene hijos!... Hijos mios... ¿Todos perecieron?... ¿Todos?... ¿Y su madre tambien?... ¿Y de un solo golpe?
MALCOLM.
Véngate como un hombre.
MACDUFF.
Sí que me vengaré, pero soy hombre, y siento y me atormenta la memoria de lo que más quise en el mundo. ¡Y lo vió el cielo y no se apiadó de ellos! ¡Ah, pecador Macduff, tú tienes la culpa de todo! Por tí han perecido aquellos inocentes. ¡Dios les dé la gloria eterna!