BENVOLIO.

¿De amores?

ROMEO.

Mi alma padece el implacable rigor de sus desdenes.

BENVOLIO.

¿Por qué el amor que nace de tan débiles principios, impera luego con tanta tiranía?

ROMEO.

¿Por qué, si pintan ciego al Amor, sabe elegir tan extrañas sendas á su albedrío? ¿Dónde vamos á comer hoy? ¡Válgame Dios! Cuéntame lo que ha pasado. Pero no, ya lo sé. Hemos encontrado el Amor junto al odio; amor discorde, odio amante; rara confusion de la naturaleza, cáos sin forma, materia grave á la vez que ligera, fuerte y débil, humo y plomo, fuego helado, salud que fallece, sueño que vela, esencia incógnita. No puedo acostumbrarme á tal amor. ¿Te ries? ¡Vive Dios!...

BENVOLIO.

No, primo. No me rio, antes lloro.