ROMEO.

¿De qué, alma generosa?

BENVOLIO.

De tu desesperacion.

ROMEO.

Es prenda del amor. Se agrava el peso de mis penas, sabiendo que tú tambien las sientes. Amor es fuego aventado por el aura de un suspiro; fuego que arde y centellea en los ojos del amante. O más bien es torrente desbordado que las lágrimas acrecen. ¿Qué más podré decir de él? Diré que es locura sábia, hiel que emponzoña, dulzura embriagadora. Quédate adios, primo.

BENVOLIO.

Quiero ir contigo. Me enojaré si me dejas así, y no te enojes.

ROMEO.

Calla, que el verdadero Romeo debe andar en otra parte.